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domingo, 26 de agosto de 2007

Dulces sueños

Creo que he llegado a un punto en mi vida en la cual no se quién soy, no sé de que dependo. Creo que he saltado la etapa de la adolescencia, dónde "supuestamente" te defines tanto mentalmente como persona. Bueno, no parece extraño haber dado el salto, ya que en mi adolescencia tenía que comportarme como un adulto para no hacerme tanto daño. Alguna vez escuche que alguien dijo: Hemos olvidado quienes somos.

Cierto hasta los huesos, me vienen muchas ideas a la cabeza, pero no tengo una clave exacta de nada. Estoy perdida, y no quiero encontrar el retorno a casa. Dicen que el mejor cine se basa en la esencia humana, en lo más simple de la vida, y eso lo que convierten en arte. Esencias, no esencias, quién determina cuál vida puede ser interesante o no. mmm...NADIE!! Es casi paradigmático poder decirlo.

Bueno estaba estaba en el punto que ya había entrado al colegio, había encontrado mi nombre y mi pasión, ahora es momento de encontrar los problemas. Ya estaba cursando el 4to grado de primaria, y a mediados de Octubre nos mudamos. Como era de costumbre estaba compartiendo el cuarto con mi hermana mayor, que por cierto sufría de una cosa extraña que no la permitía moverse con facilidad, bueno luego de que muchos doctores decían que era incurable se curo.

Dormíamos, desde que tengo uso de conciencia, en un camarote, al principio era ella arriba y yo abajo, pero luego por su problema en los huesos, era yo arriba ella abajo. En el transcurso en el cuál yo dormía arriba del camarote, sufría de algo muy raro, llamado: "Mami tengo mi miedo a algo, así que sin que te des cuenta me voy a dormí a tu cuarto." Si pues, como ya conté, era una de las personas más miedosas sobre la tierra, así que llegada la noche, si dormía y luego cuando me despertaba a mitad de la noche veía las paredes y los monstruos de sombras que se aparecían frente a mí, además de la muerte irreal que poblaba mi mente.

Así que trataba siempre de bajar muy despacio de arriba para poder irme al cuarto de mi madre, pero siempre un sensor, en ocasiones asustador, sentía mi presencia y mi bajada. Mi hermana siempre en su somnolencia preguntaba: A donde vas? Y yo: Al baño, baño del cual nunca regresaba, porque iba derechito al cuarto de mis padres. Al comienzo despertaba a mi madre, pero siempre se asustaba cuando lo hacia, así que las veces siguientes solo iba y me quedaba dormida al lado de su cama, en el piso o a un mínimo rincón de la cama.

Al mudarnos seguíamos durmiendo juntos, pero por una cuestión de espacio porque la casa aun estaba en construcción. Esta vez, ya no iba a la cama de mis padres, me queda en la mía, también ya estaba grandecita como para hacerlo no?. Con 9 años sigo recordando los sueños que tenía, y que aun tengo. Sueño que mezclan todo itinerario utópico que pueda existir sobre la tierra. Siempre monstruos persiguiéndome, locales sin salida, brujas convirtiendo y destruyendo a todo lo que conocía, y olas tan altas, que me hacia subir hasta el costado de Dios padre todopoderoso. Grandes sueños y grandes miedos, en ocasiones me despertaba con el corazón agitado y siempre pensando que me iba a morir, que en cualquier instante era momento para seguir durmiendo y ya no ver el mañana.

En realidad, en toda mi infancia sufría de mucho insomnio, casi nunca podía mantener un sueño prolongado, ya que al tener pesadillas, que eran casi siempre, me despertaba y al volver a dormir, ahí estaba otra vez, la continuación de mi pesadilla o incluso una peor. Sueños repetitivos y continuación de pesadillas, como si fueran una saga de Star Wars. Continuaciones que se dan hasta ahora, y de las cuales aún no puedo comprender.

Lo cierto es que para mi, la hora de dormir se había convertido en una forma de despegar mis sentidos y consumirme en los miedos más profundos, en ahogarme en las sin salidas más escabrosas y los ricos de los trabajos mentales. Ahora duermo seguido, algunos monstruos se han ido, pero los peores regresan, seres de carne y hueso que viene a advertirme de algunas cosas que van a pasar.

Sueños que me muestran partes de mi destino, sueños más reales, sueños que simplemente piensan por mi y codifican mi vida en grandes bloques de tiempo que se van confluyendo con mis pensamientos que cada vez son más reales, a veces me da miedo alucinar, porque ya no se si pasaran o no. Mi alucinación ha venido creando mi mundo de a pocos, algunas veces tal cual alucino y otras a la inversa del mismo. Mejor dejo de alucinar, pero no puedo me encanta, me consume y me mata.

1 comentario:

Stefany dijo...

Wow, que sueños. Si a veces se confunden con la realidad, pero tmb existen las ilusiones. buen post! me gusto!